domingo, julio 06, 2008

EN MI SUEÑO

Las manos son lo último que envejece, sus manos no envejecen nunca.

Cruzó la puerta, No quiso verme a la cara,

de seguro miró mi espalda llena de nudos, se sorprendió

por el largo de mi pelo, quiso acercarse a tocarlo pero le dió pudor,

sopló el viento, las chapas en el techo empezaron a moverse.

Últimamente el frío en mis manos,

me preocupa,

el color de mi sexo,

verde esmeralda brillante,

me bajé la pollera.

Hace tiempo no soñaba.

Me quedé con la sensación de que lo tendría que haber saludado,

pero lo que era mío ya no estaba en su cuerpo, fue curioso.

La lluvia liquidó la fiesta, nos tuvimos que ir,

mis manos ya no debían secar

las gotas que se desaguan por los techos,

mi preocupación estaba puesta en cómo llegar a mi casa, la nueva.

De repente estaba arriba, en un arriba desconocido para mí,

tenía que bajar una escalera terriblemente empinada,

temí resbalar, me saqué el bolso y los zapatos, transpiré,

el sudor era el mismo del primer día de escuela,

cuando dicen tu nombre y enseguida te ubican en la fila,

y la maestra dirige las dos hileras hacia el aula,

y los padres, cada vez más chiquitos

saludan desde el mástil.

Voy a aprender el abecedario,

a izar banderas,

a escribir mi nombre en los libros,

voy a manchar los bolsillos con tinta.

miércoles, junio 25, 2008



TRATAMIENTO



Mi vida,
Se trata de no

Caer
La realidad se asemeja a
Empinados laberintos de
Piedras peligrosas, enceraditas
Con musgo violeta,
Y la precisión es tanta que
La cabeza hace fuerza
Para no ver

Las distancias de
Crestas derrotas impúdicas.
Me pienso plato cacerola cuchara,
Al servicio del hambre.
Entonces, mi vida:
Esto que agarro con las manos
Como si nunca hubiera nacido.
Seré un animal por la mañana
Tendré que morder esta conjetura
Tendré que
Partir el cielo



Y pararme debajo de la piñata
Descubrir qué hay
Adentro,
Adentro,
Más adentro.


ROCAS


Comparó su fiebre con la mía mientras
los labios parecían caerse del frío,
el pecho hundido, mi torso agazapado dentro.
Me gustaría poder gritar cuando se encienden los hornos
pero me quedo inerte, como las rocas.
Cuando silencio, me pesa la mano.
Queremos llorar abrazados,
amarrados al barco hasta que calme,
pero el barco se hunde con todo encima.
El tornado arrasó nuestra casa
Arrastró los platos, los restos de comida
Lo que quedaba se escurrió
con el agua de los fideos, se enfrió en la olla.
Salimos a juntar los paraguas escondidos en el jardín
pero la lluvia no esperó y patinamos.
Se me cayeron todas las pestañas.
En tu cara los pómulos se te hundieron.
Estoy tejiendo
una bufanda roja,
algún órgano que nos una.




Ella quería de su pelo una trenza larga donde hamacarse, un columpio.
Él pretendía darle en su abrazo la galaxia.
Le daba placer verla rebanar los gajos desnuda en la cama, los huesos apresados,
su torso de violín.
La noche en la ciudad pasaba lenta sobre la luz del ladrillo.
Ella ahora emite el sonido de un cisne, se siente dueña.
Él tira la punta del piolín con el que había atado la trenza y en el viento sus crines, luminosas y oscuras, como pasto crecido, como trigal, le galopan el cuello sin lunares.
El té no basta, una jarra, dos jarras, las tazas se lavan en el diamante, se escurren en la
Promesa de una pava más.

viernes, junio 06, 2008

Lo que le falta al hueso Se mueve
como el llanto, cuando
La ventana con lo que le falta, cuando
el bolso ya vacío. Aprenderé
a cepillarme los nudos
de la cabeza, a

Terminar la oración,
Pondré un moño donde le falta.

domingo, junio 01, 2008

Por momentos el mundo tiene puerta, tras la puerta
estoy yo.
Todos necesitan símbolos, algún
agujero para observar
desde adentro
como un dedo
azul,
desbordando
quitar la baldosa y mirar sorprendidos
aquello
encarnado
en el cuadro.

domingo, mayo 25, 2008



Abstracta en el vértice,
los estantes no me sostienen,
los cajones me hacen llorar.
¿quién dijo que debemos salvarnos?
Siempre estoy a punto de llegar al borde
De algo que no entiendo
No sé si es una bomba a punto de Estallar
O el vientre de mi madre.
Las manos quieren ser cuerdas de gelatina
o de papel, pero son espías y están atadas,
atadas a esa figura que no entiendo bien
si soy yo, vos ó mi padre.
Sucede esta noche
Otra vez hacer fuerza desde la entraña
Intentar que este viento no me entre
a los Galpones donde hace frío
Y se escuchan
Gritos, pelados.
Qué cristal
la médula tibia del fuego,
El fragmento de topo,
La firmeza del vidrio por el cual miro el gesto.
La fibra inerte se desprendió del hueso,
Quedó calvo el fémur y los maxilares
Quedó limpio.

En consecuencia

Te subís la corbata y cantas:
-la miel margarita, quiero beberte!
Y ella
vuelca el Florero para que comas
mientras Absorbe con los ojos el agua,
Nunca tanto placer.
Los ladrillos se desarman en Amapolas y él
la toca para que de sus brazos salgan
las libélulas y los girasoles.
Él,
río de su garganta devora el nido.
Ella,
en lo cóncavo, observa con las rodillas dobladas

intentando no se le note el pulpo en la vagina.
Sobre el banco de plaza
él decidió penetrar la humedad, y las hojas
en el piso comenzaron a volar
Como pedazos de Porcelana.


Humedecerte las manos, apenas un poco, darte quiero
llevarme tu piel, rastrillarla, armar canaletas,
no sé nadar pero respiro bajo el agua.

Son las ganas de humedad, te ves tan gracioso con
ese durazno en la cabeza, me haces reír, sacá las manos
de los bolsillos, Ay! Madre de Dios!, dónde se vio
que un hombre actúe así con una mujer,
Te voy a violar, voy a retorcer y apretar las uvas
y después nadar en el jugo violeta.


Parte de la cara es tierra,
este gusano se mete en el corazón, y presiona.

entonces
él se peinó el mundo y comió las flores,
fueron felices, por un rato.

Qué distancia.
Lo minúsculo del hueso
Entre toneladas de dientes
Observo si todavía queda
Alguno de leche.

Él la comparó con lo que había soñado de ella y no estaba tan errado, pudo mantenerla limpia, solo su cuerpo encarnado en el terciopelo, su cáscara.
El viento en sus ojos le movió los párpados y volaron como mariposas, se le fueron de la cara.
Ahora Él sostiene el cuerpo muerto, parece una montaña.
Ella guarda secretos escondidos En el pelo
por eso después de las cañerías él se lo seca con la toalla.
Cuando cuelgan las campanas
Parte de mí
Quiebra
las semillas de la sandía
Hacen nido en mi cuello
a veces cuando
me sacuden los desiertos

Yo no río.
Me da fobia el grillo por eso
Lo guardo en mi axila, en la alfombra de
mi axila cuadrada y sin estrella.

Como el hambre comenzó el deshielo
cantó el cordero su saludo.
Vuelve la pasta agria
Otra vez a
soplar la sopa a
limpiar los platos,

El aliento del loco me empaña
¡qué despecho!


Dónde hay que
Soplar la aguja para hilvanar las partes
El puño la cartera la espalda
Todo se me separa.
Ya no importa que se escape algún astronauta del huevo,
yo sólo quiero Ver
la distancia entre las rocas sobre el mar
Esquivar la corriente de antílopes y pescar
Algún pececito de color salmón.
Qué despacio se acerca a tocar mi ombligo tu lengua,
La espuma cristalina de tu lengua.
Pájaro de buen augurio,

brillan tus dedos cuando los metes en mi boca.
El libro azul y sus piernas
y el respiro de la gota que surge
libre
Como el vapor de las ollas.
No es vano
El sacrificio diario, el enjuagarse
La boca, no es vano Pensar
en estas cosas, llorar en la memoria
De la sangre que pierdo.
No es en vano el encanto que siento
Por esos juguetes que giran y derraman
Colores con los que pinto
Las baldosas y los charcos,
Y las piedras, tan pendientes
De la estrella vecina
De esa gota pequeñita que despido con la mano
La sujeto con el dedo cuando
Baja
Por el abanico de mi sexo
Y los muslos.
Paréntesis
Las cosas ya no son enfermas,
Las células reposan
Sobre la arena, las células
Tienen un sudor a
Credo,
a ramificación de cruces,
al ruedo de una falda violeta.

martes, febrero 14, 2006

ALGUIEN SE DISTRAE

En esa abertura ínfima donde alguien
mete la llave y entra
transpirando cuerpos anteriores a la crucifixión,
en la boca que trepa a la mano,
en las aletas de las ballenas que se pusieron panza abajo,
en lo simbólico de la palabra,
alguien se distrae.

En ese círculo celeste donde
desplegamos el mantel y cortamos
el pan, en la ausencia de
los objetos de mi cuarto
oscuro
el manequi me tiembla de trajes,
los cordones umbilicales se enredan
entre las ventanas;
alguien se distrae.

En la jactancia de mis dedos
en los pasillos
en los bebederos
en los brazos de mi hijo mogólico
alguien se distrae.

En los percheros donde cuelga mi baba
no hay sostén
en las vanidades
en las proporciones exactas
en la boca que pide otro trago
en la garganta que traga :
alguien se distrae.
Cierro los ojos
abro la puerta
y en mis polleras no
me pasan las eternidades
no
me siguen las aureolas boreales.
En los hospitales
en la mano que escribe a oscuras
en la cruz obtusa de mis piernas
escucho:
alguien se distrae.


De mañana las sillas son leonas blancas.
Escribo como si estuviese escribiendo un ciego.


Habrá algún náufrago observando
la rendición de las palmeras?

En tono de cumplimiento
yo
sentada en una silla
frente al público
lo siento.
Alguien se distrae.



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Desnuda,
con la desnudez de la luz

que deshollina y se desenrolla
reflota
nómada sobre el prado,
atravieso el llano despliegue
de mi naturaleza.
Gozo en el ojo que me mira mirra
y pese a que la ropa

chorrea del placard
y las velas velan
los muertos aún no nacidos,
veo las olas surgir dentro mío
como pinceladas de óleo puro.
Despreocupada y desnuda
resueno el océano,

sobrevolando
los rieles de la amnesia...
ya me recuerdo.

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Siempre dormí contra las paredes,
casi muda,
en un absurdo resguardo del viento.

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SELLADO



A la sombra

de los ojos

de los muertos

sin batallas por delante

están aún latiendo

lenguas

migas de una enorme canasta.

Sólo se ven

lomos de un arrobamiento,

golpe de un sello

aplicado sobre las piedras.

Oliendo en la tierra sus gemidos

se apaga,

seco y fuerte,

un clavel.