lunes, septiembre 13, 2010



Con qué velocidad mis ideas se transforman en oro o en barro.

La piedra que machaco intentando quitar tu cara ahí tallada, como una alquimia que produjo mi cuerpo, las líneas se cruzan en tu espalda en tus manos. Las líneas que desconozco, lo que supongo de tu cuerpo. Las líneas que hacia algún lado debí direccionar y te convertí sin darme cuenta en una gran autopista, un camino ancho y rápido, un puente a la nada.

Aquella piedra, con la que hice una gran sopa. La piedra, de la cual saco hoy la espada mágica y golpeo tu idea de mí, mi idea de vos; el cuerpo de la piedra que ya no abres, y no espero mas, soy una cortesana deshilachando la enagua que nadie le quita.

1 comentario:

emiliano dijo...

muy lindo celestial.

saludos.